En el examen de armonía, la cadencia no es solo el último acorde. Es el momento que el tribunal mira primero. Un ejercicio mediocre con una cadencia auténtica perfecta bien escrita pasa. Un ejercicio brillante con la cadencia mal resuelta suspende. Conocer los cinco tipos y sus condiciones exactas no es opcional: es lo primero que hay que fijar.

1 Qué es una cadencia y por qué estructura el ejercicio entero

Una cadencia es una progresión de acordes que produce sensación de reposo o cierre. En armonía tonal, toda la lógica del ejercicio apunta hacia las cadencias: los acordes intermedios existen para crear tensión que la cadencia libera.

En un ejercicio de cuatro a ocho compases hay habitualmente dos momentos cadenciales: la semicadencia o cadencia interior a mitad del ejercicio, y la cadencia final que cierra. El error de muchos estudiantes es escribir los acordes del medio y luego improvisar la cadencia. Hazlo al revés: fija las cadencias primero, construye el relleno después.

2 Cadencia auténtica perfecta: el cierre que no admite discusión

Es la cadencia por excelencia. V→I con tres condiciones que deben cumplirse todas al mismo tiempo:

Cadencia Auténtica Perfecta
V → I
Condiciones: (1) ambos acordes en estado fundamental, (2) tónica en soprano en el acorde de llegada, (3) bajo con movimiento de quinta descendente o cuarta ascendente (Sol→Do en Do mayor).

Si el V lleva séptima (V7→I), la séptima debe resolver por grado conjunto descendente y la sensible sube un semitono hacia la tónica. Si estas dos resoluciones se cruzan, hay quintas u octavas paralelas esperándote.

La cadencia auténtica perfecta es obligatoria en el último compás de cualquier ejercicio de conservatorio, salvo que el enunciado pida explícitamente otra cosa.

3 Cadencia auténtica imperfecta: las variantes que también son válidas

Misma progresión V→I, pero sin cumplir alguna de las tres condiciones de la perfecta. Son válidas en el interior del ejercicio o cuando se busca un cierre menos conclusivo:

La cadencia con cuarta y sexta (I64→V→I) merece atención especial: el I64 no es un acorde de tónica real, sino una anticipación de la dominante con doble retardo. El bajo no se mueve, la soprano baja por grado conjunto y el alto resuelve la cuarta hacia la tercera.

4 Semicadencia: el punto y coma del ejercicio

Semicadencia
X → V
Cualquier acorde seguido de V en estado fundamental. Las más frecuentes: I→V, II→V, IV→V. Produce reposo provisional — la frase queda "en el aire", pidiendo continuación.

La semicadencia aparece típicamente en el compás central del ejercicio, marcando la división en dos semifrases. El error más habitual: llegar al V con el bajo en sexta (V6) en lugar de en estado fundamental. Un V6 no cierra como semicadencia — el V tiene que estar con la fundamental en el bajo.

🎯

Si el enunciado te da una soprano dada con una nota larga en el compás central, esa nota casi siempre es la quinta del V (Re en Sol, Sol en Do). La semicadencia está implícita en el diseño melódico. Úsala: el tribunal espera verla ahí. Puedes practicar identificarlas con la herramienta de cadencias de Filarmonic →

5 Cadencia plagal: más útil de lo que parece

Cadencia Plagal
IV → I
Movimiento de subdominante a tónica. Menos conclusiva que la auténtica. En modo menor: iv→I (o iv→i). No sustituye a la cadencia auténtica perfecta en el cierre final.

La cadencia plagal funciona bien como extensión después de una cadencia auténtica perfecta (V→I seguido de IV→I), o como cierre de una sección interna cuando no se quiere la contundencia del V→I. En modo menor, el iv (acorde de subdominante menor) tiene una sonoridad especialmente oscura que refuerza el carácter modal.

Un error frecuente en modo menor: usar IV mayor en vez de iv menor. En La menor, la subdominante es Re menor (Re–Fa–La), no Re mayor. El Fa natural es parte de la escala natural, el Fa sostenido solo aparece en la escala melódica ascendente.

6 Cadencia rota: el giro inesperado que no se penaliza

Cadencia Rota (o Evitada)
V → VI
El V resuelve al VI en lugar del I esperado. En Do mayor: Sol→La menor. En modo menor: V→VI (mayor). Produce sorpresa armónica sin romper las reglas de conducción de voces.

La cadencia rota es el único recurso que permite "esquivar" el cierre sin que sea un error. La sensible sigue resolviendo hacia la tónica en la soprano, pero el bajo sube una segunda al VI en vez de bajar una quinta al I. La conducción de voces interna es idéntica a la cadencia auténtica perfecta: el VI simplemente duplica la tónica que esperabas en el I.

Úsala en el penúltimo compás para generar tensión extra antes del cierre definitivo, o como final de la primera semifrase si quieres evitar la monotonía de dos cierres similares.

7 Los errores más comunes en la cadencia final del examen

Después de analizar cientos de ejercicios con Filarmonic, estos son los fallos que aparecen con más frecuencia en la cadencia auténtica perfecta final:

Errores típicos en la cadencia final — comprueba uno a uno
La soprano no llega a la tónica. Termina en la tercera o la quinta del I.
El bajo hace movimiento de segunda (Sol→La) en vez de quinta (Sol→Do). La cadencia sería rota, no auténtica.
La sensible (7º grado) no resuelve hacia arriba. El bajo ocupa la tónica y la sensible queda "abandonada" en una voz interior.
La séptima del V7 resuelve hacia arriba en vez de hacia abajo por grado conjunto.
Quintas u octavas paralelas entre soprano y tenor en el movimiento V→I. Ocurre cuando ambos se mueven en dirección contraria al bajo.
El I de llegada tiene la quinta duplicada pero no la fundamental. Duplicación incorrecta en acorde de tónica.
Usar V6→I en la cadencia final. El V debe estar en estado fundamental para que sea cadencia auténtica perfecta.

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