El examen de armonía en conservatorio tiene una estructura predecible, un conjunto de errores recurrentes y una lógica de preparación que pocos estudiantes siguen. No es cuestión de talento, sino de método. Esta guía resume lo que funciona: qué conceptos dominar, en qué orden estudiarlos, y cómo detectar tus propios errores antes de que los vea el profesor.

1 Entiende qué se evalúa exactamente

El examen de armonía de grado profesional en España tiene dos modalidades habituales: el bajo cifrado (realizas el canto dado partiendo de la voz del bajo) y el soprano dado (debes construir las tres voces inferiores bajo una melodía dada). Algunos centros combinan ambas en el mismo examen.

En ambos casos, el tribunal evalúa lo mismo:

2 El orden de estudio que funciona

Muchos estudiantes estudian armonía de forma no lineal: aprenden un acorde hoy, otro concepto la semana siguiente, y luego no saben encadenarlo todo. La siguiente progresión minimiza el tiempo de preparación:

Fase 1 — Semanas 1–3
Dominio de los acordes de I, IV, V y V7
Todas las disposiciones (cerrada/abierta), duplicaciones correctas y resolución de la sensible en V7→I. Sin esto, nada más funciona.
Fase 2 — Semanas 4–6
Acordes de II, VI, VII y sus inversiones
Especial atención al IIm7 y al VIIb5. Práctica de progresiones II–V–I en distintas tonalidades.
Fase 3 — Semanas 7–9
Cadencias y modulaciones directas
Cadencia auténtica perfecta, semicadencia, plagal, rota. Modulaciones por acorde pivote al relativo y a la dominante.
Fase 4 — Semanas 10+
Dominantes secundarias y cromatismo
V/V, V/IV, acordes de sexta aumentada (si el programa lo exige). Ejercicios completos con corrección sistemática.

3 La trampa del "lo sé en teoría"

El error más común en la preparación de armonía es confundir conocer la regla con aplicarla sin cometer errores. Puedes saber perfectamente qué son las quintas paralelas y seguir produciéndolas en tus ejercicios, porque en el momento de escribir cuatro voces simultáneamente, el foco está en el acorde, no en la conducción.

La única forma de romper este ciclo es hacer ejercicios completos y corregirlos de inmediato, no días después. El cerebro necesita la retroalimentación en tiempo real para reconfigurar el hábito de escritura.

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Después de cada ejercicio, antes de mirar la solución, pásatelo por este checklist mental: ¿Hay algún momento en que dos voces se muevan en paralelo hacia una quinta u octava? ¿La sensible resuelve hacia la tónica en todos los V–I? ¿Alguna voz sale de su tesitura? Solo si el check está limpio, mira la solución.

4 Checklist antes de entregar un ejercicio

Revisión final — 5 minutos bien invertidos
Ninguna voz sale de su tesitura (S: C4–G5, A: G3–C5, T: C3–G4, B: E2–C4)
Sin quintas ni octavas paralelas entre ningún par de voces
Sin cruce ni solapamiento de voces adyacentes
La sensible (7º grado) resuelve hacia arriba en todos los V–I y V7–I
La séptima del V7 resuelve hacia abajo por grado conjunto
La cadencia final tiene tónica en soprano y movimiento de quinta en el bajo
No hay saltos de 7ª, 9ª ni aumentados en ninguna voz interior
Las duplicaciones son correctas (no se duplica la sensible en acorde de dominante)

5 Cuántos ejercicios necesitas hacer

La respuesta honesta: más de los que crees. Los estudiantes que aprueban con nota suelen haber hecho entre 40 y 80 ejercicios completos antes del examen, no 10 o 15. Eso equivale a unos 4–6 ejercicios semanales durante 2–3 meses.

Lo que marca la diferencia no es la cantidad bruta sino que cada ejercicio vaya seguido de corrección. Un ejercicio sin revisar es práctica de errores, no de armonía.

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