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La soprano dada —también llamada canto dado— es el ejercicio de armonía más frecuente en los exámenes de conservatorio: te dan una melodía escrita en la voz soprano y debes harmonizarla añadiendo contralto, tenor y bajo. A diferencia del bajo cifrado, aquí no hay números que te digan qué acordes usar. Tú decides la progresión, y ahí está tanto la dificultad como la libertad del ejercicio. Esta guía te enseña exactamente cómo tomar esas decisiones.
1 Qué es la soprano dada y cuándo aparece en los exámenes
En un ejercicio de soprano dada, el profesor entrega una melodía de 8 a 16 compases escrita en la voz soprano. El estudiante debe completar las tres voces restantes —contralto, tenor y bajo— de forma que el conjunto cumpla todas las reglas de armonía tonal: sin quintas ni octavas paralelas, con correcta conducción de voces, resolución de la sensible y sin cruce de voces.
El término canto dado es el que aparece en la mayoría de programas oficiales del Ministerio de Educación para las Enseñanzas Profesionales de Música. Soprano dada es su sinónimo coloquial. Ambos nombran exactamente el mismo ejercicio.
¿En qué nivel se trabaja?
La soprano dada se introduce habitualmente en 3.º de Enseñanzas Profesionales y alcanza su máxima complejidad en 4.º y 5.º, donde pueden aparecer dominantes secundarias, acordes de 7.ª y modulaciones breves. En las pruebas de acceso a Enseñanzas Superiores, es uno de los ejercicios más frecuentes junto al bajo cifrado. El tiempo asignado suele ser de 1 a 2 horas para un ejercicio de 8–12 compases.
2 Soprano dada vs bajo cifrado: diferencias clave
Muchos estudiantes confunden las estrategias de ambos ejercicios porque comparten las mismas reglas de armonía. La diferencia fundamental es dónde reside el trabajo creativo:
| Aspecto | Soprano dada | Bajo cifrado |
|---|---|---|
| Voz dada | Soprano (la más aguda) | Bajo (la más grave) |
| Elección de acordes | Tú decides la progresión completa | Los números del cifrado la determinan |
| Trabajo principal | Harmonización melódica | Conducción de voces internas |
| Voces que escribes | Contralto, tenor, bajo | Soprano, contralto, tenor |
| Error más frecuente | Progresión armónica sin lógica funcional | Séptimas sin resolver, 6/4 mal tratado |
| Nivel de libertad | Alta: múltiples soluciones válidas | Baja: los acordes están fijados |
En soprano dada hay siempre varias soluciones correctas para la misma melodía. El objetivo no es encontrar la armonización perfecta, sino una que sea musicalmente coherente, funcional (T–S–D–T) y sin errores de conducción. Un juez no penaliza por haber elegido IV en lugar de II6 si ambos son válidos.
3 Cómo elegir los acordes: tabla de harmonización
Para cada nota de la soprano debes identificar qué acordes la contienen y luego elegir el que mejor encaje con el contexto. En Do mayor, estas son las opciones más habituales por grado melódico:
| Nota soprano | Grado | Acordes que la contienen |
|---|---|---|
| Do | I | IIVVI |
| Re | II | IIVVII |
| Mi | III | IIIIVI |
| Fa | IV | IIIV |
| Sol | V | IIIIVV⁷ |
| La | VI | IIIVVI |
| Si | VII | VV⁷VII |
| Sol# / Si / Re | V/V | V/V dominante secundaria |
Reglas para elegir bien
- Crea arcos funcionales: las progresiones T→S→D→T son siempre válidas. Evita encadenar acordes de la misma función (por ejemplo, I–VI–III en estado fundamental seguidos).
- Usa inversiones para suavizar el bajo: si el bajo tiene un salto grande, cambiar la inversión del acorde siguiente lo resuelve sin alterar la armonía.
- El penúltimo compás casi siempre es V: anticipa la cadencia final y reserva el acorde de dominante para ese momento. No lo gastes antes.
- No harmonices cada corchea: en tiempos débiles y notas breves, puede continuar el acorde del tiempo fuerte. Cambiar de acorde en cada nota crea "picadillo armónico".
El bajo debe tener lógica melódica propia: prioriza el movimiento por grados conjuntos y los saltos de cuarta o quinta justa. Un bajo que salta de forma arbitraria es señal de que la armonización fue elegida sin pensar en él. Imagina que el bajo tiene que sonar bien tocado solo.
4 Proceso paso a paso
Aplicar siempre el mismo orden evita el 90 % de los errores. La tentación es empezar a escribir notas desde el compás 1; el resultado suele ser un callejón sin salida en el compás 6. Este proceso funciona de lo global a lo local:
- 1 Identifica la tonalidad y la estructura formal. Lee la armadura, localiza la cadencia final para confirmar modo mayor o menor, y divide la melodía en frases (normalmente de 4 en 4 compases). Anota dónde terminan las frases antes de escribir ningún acorde.
- 2 Fija las cadencias obligadas primero. El final de cada frase exige una cadencia definida. El cierre del ejercicio: cadencia auténtica perfecta (V→I con soprano en tónica, bajo y soprano en estado fundamental). Los finales intermedios: cadencia imperfecta, plagal o semicadencia según el efecto deseado. Escribe estos acordes clave antes de harmonizar el resto.
- 3 Armoniza nota a nota con la progresión en mente. Para cada nota, consulta la tabla de grados y elige el acorde que mejor encaja con lo que viene antes y después. Marca los acordes elegidos con números romanos encima del pentagrama. En este paso aún no escribes las voces: solo los acordes.
- 4 Escribe el bajo. Con la progresión fijada, escribe la voz del bajo. Elige el estado fundamental o la inversión que produce el movimiento de bajo más fluido. Comprueba que no hay octavas paralelas entre soprano y bajo, que es la pareja más propensa a este error.
- 5 Completa tenor y contralto con movimiento mínimo. Escribe el tenor primero (la voz más cercana al bajo), eligiendo siempre la nota del acorde más próxima a la nota anterior. Añade la contralto con el mismo criterio. Verifica en todo momento que soprano > contralto > tenor > bajo.
- 6 Revisión sistemática. En este orden: (1) quintas y octavas paralelas entre todas las parejas de voces (no solo soprano–bajo); (2) resolución de la sensible en cada V→I; (3) resolución de las 7.ª hacia abajo en la misma voz; (4) rangos SATB; (5) cruce de voces. Un error de conducción en la revisión siempre se puede corregir cambiando la inversión del acorde afectado.
5 Los 4 errores más frecuentes
Más del 75 % de las penalizaciones en soprano dada vienen de las mismas cuatro causas. Conocerlas de antemano permite detectarlas antes de entregar el ejercicio:
La sensible (VII grado, Si♮ en Do mayor) debe siempre resolver hacia arriba por semitono a la tónica. Si la sensible aparece en soprano dada en una voz interior, no la dupliques nunca en otra voz. Y si la soprano va a la tónica desde la sensible, el bajo no puede ir también a la tónica por movimiento directo: eso genera una octava directa entre las voces externas, que está prohibida cuando la soprano se mueve por salto.