Los números romanos son el lenguaje universal del análisis armónico. Permiten describir cualquier progresión de acordes independientemente de la tonalidad, comparar piezas distintas y entender por qué ciertas cadencias funcionan. Esta guía cubre todo lo que necesitas para cifrar correctamente desde una progresión simple hasta una modulación con dominantes secundarias.
Identifica la tonalidad y el modo
Antes de cifrar un solo acorde necesitas saber desde qué punto de referencia estás contando. La tonalidad te da la nota fundamental (la tónica) y el modo —mayor o menor— define qué acordes son diatónicos y cuáles no.
Busca la armadura de clave: los sostenidos o bemoles que aparecen al inicio del pentagrama. Si no hay ninguno, estás en Do Mayor o La menor. Si hay dos sostenidos, en Re Mayor o Si menor. El contexto melódico y la cadencia final aclaran si es mayor o su relativo menor.
Asigna el número romano según el grado
Cuenta desde la tónica qué posición ocupa la nota fundamental del acorde (la nota que está en el bajo en estado fundamental). Esa posición es el número romano.
| Grado | En Do Mayor | Calidad | Función |
|---|---|---|---|
| I | Do – Mi – Sol | Mayor | Tónica |
| ii | Re – Fa – La | Menor | Subdominante |
| iii | Mi – Sol – Si | Menor | Tónica (extensión) |
| IV | Fa – La – Do | Mayor | Subdominante |
| V | Sol – Si – Re | Dominante | Dominante |
| vi | La – Do – Mi | Menor | Tónica (relativo) |
| vii° | Si – Re – Fa | Disminuido | Dominante (sustituto) |
La convención es simple: mayúsculas para acordes mayores (I, IV, V) y minúsculas para acordes menores (ii, iii, vi). El acorde disminuido lleva el símbolo ° en superíndice.
Indica la inversión con cifrado bajo
Cuando el bajo no lleva la fundamental del acorde sino otra nota del mismo, el acorde está invertido. La inversión cambia el color y la estabilidad del acorde sin cambiar su función armónica.
- Estado fundamental: el bajo lleva la fundamental → I, V, ii…
- Primera inversión (6): el bajo lleva la tercera → I6, V6
- Segunda inversión (6/4): el bajo lleva la quinta → I6/4, IV6/4
La segunda inversión (el acorde de cuarta y sexta) es la más inestable. En la cadencia perfecta aparece como acorde de cuarta y sexta cadencial —II6/4 o I6/4— justo antes del V, y debe resolver obligatoriamente.
Añade las séptimas y notas añadidas
Si el acorde tiene cuatro notas (añadiendo la séptima al intervalo de quinta), se anota con un 7 a la derecha del número romano. La séptima de dominante es la más frecuente:
La séptima (Fa) resuelve un semitono hacia abajo hacia Mi, mientras la sensible (Si) sube a Do.
Otros acordes de séptima habituales: ii7 (supertónica con séptima), vii°7 (sensible disminuida con séptima disminuida, muy frecuente en Bach), IV7 o IM7 (tónica con séptima mayor).
Identifica dominantes secundarias y modulaciones
Una dominante secundaria es un acorde de dominante construido sobre un grado que no es el V de la tonalidad principal. Se cifra como V/X, donde X es el acorde al que resuelve.
V/V es el acorde de Re Mayor (Re–Fa♯–La). No pertenece a Do Mayor pero actúa como dominante de Sol (V).
Si la dominante secundaria se sostiene varios compases y la pieza establece una nueva tónica, ya no es una dominante secundaria: es una modulación. En ese caso se reinicia el análisis en la nueva tonalidad.
Al analizar un coral de Bach, empieza siempre por las cadencias: los puntos de reposo al final de cada frase. Una cadencia auténtica (V–I) confirma la tonalidad; una cadencia a la dominante (I–V) sugiere modulación temporal. Cuando entiendas el mapa de cadencias, todo lo demás encaja.
Progresiones clásicas y su cifrado
Reconocer estas progresiones de oído acelera el análisis enormemente:
La cadencia más fuerte de la tonalidad. La soprano debe terminar en la tónica.
Más suave que la auténtica. Frecuente en música religiosa ("Amén").
Una de las más usadas en la historia de la música occidental. En Do: Do–Sol–Lam–Fa.
Cada acorde resuelve una quinta abajo. Muy frecuente en el Barroco (Bach, Handel).